barrio
San Pablo
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Recursos sobre la historia del barrio de San Pablo de Zaragoza

Texto grabado en piedra a la entrada de la iglesia de San Pablo:

Plaza de San Pablo

El barrio de San Pablo se llamó antiguamente Población del Rey, consituyendo el primer ensanche medieval de la ciudad en el siglo XIII. Planificado de forma regular en el siglo XIV ya vivía aquí un tercio de la población zaragozana.

En su crecimiento fue fundamental el traslado del mercado en 1210 y la sustitución en 1266 de la ermita románica dedicada a San Blas por una nueva parroquia bajo protección de San Pablo.

La iglesia, considerada la tercera catedral de Zaragoza, destaca por su torre campanario octogonal, derivada de la estructura del alminar almohade, prototipo de construcción mudéjar.

En su interior se puede admirar el retablo mayor, encargado en 1515 a Damian Forment. Las esculturas que rematan la verja del coro fueron doradas por José de Goya, padre del insigne pintor. Concentró talleres gremiales como queda patente en los viejos nombres de algunas calles: Cereros, Aguadores, Armas...

El barrio ha mantenido una fuerte personalidad, representada por el popular gancho, estandarte que todavía abre sus desfiles parroquiales. De entre sus pobladores surgieron los broqueleros que, armados de escudo y espada, sofocaron el motín popular de 1766.

En el siglo XIX alternaban en el barrio las viviendas de labradores con los negocios de artesanos, comerciantes y fondas.

 

 

 

 

 

 

"El recinto amurallado romano viene delimitado por el Coso, el Paseo de Echegaray y Caballero y la Calle Cerdán, hoy absorbida por un tramo de la Avenida César Augusto. Adosado a él por el oeste, y delimitado por la calle Conde de Aranda y los paseos de María Agustín y de Echegaray y Caballero, el barrio de San Pablo surgió en el Medievo en torno a la ermita de San Blas a partir del momento en que el rey de Aragón Jaime I permitió construir casas en la Huerta del Rey."

"el barrio de San Pablo surgió en el Medievo en torno a la ermita de San Blas a partir del momento en que el rey de Aragón Jaime I permitió construir casas en la Huerta del Rey"

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE EL ABASTECIMIENTO DE AGUA A CAESARAUGUSTA, José-Carlos Abadía © 1994 - 2001.
TRAIANVS © 2001 (enlace: http://traianus.rediris.es/textos/acueducto1.htm ) Publicado por La Institución Fernando el Católico.
1995. Cuadernos de Aragón nº 2

 

 

 

 

El diseño de un barrio medieval

"Anteriormente ya utilizamos el proceso de innovación-difusión con ocasión de una relectura del urbanismo medieval para demostrar cómo la traza ortogonal iniciada en Jaca (1076) en función de unos fueros (“parcelas iguales para hombres iguales”) se transmite, junto con los mismos, por el Camino de Santiago y hacia el resto de la Corona de Aragón en su avance colonizador, influyendo tanto en la bastida, por el norte, como en las Ordinaciones de las pueblas mallorquinas de Jaime II o en las Teorías de Eximeniç, por el sur, a partir de los siglos XIII y XIV, dando lugar, en estos últimos casos, a estructuras cuadriculares en torno a plazas centrales, que se prolongan ortogonalmente por el territorio circundante.

 

Dicha relectura se apoyó a su vez en otra publicación del que esto suscribe sobre La ciudad ortogonal aragonesa del Camino de Santiago y su influencia en el urbanismo regular posterior, en la que se defendía con argumentos histórico-geográficos el influjo del fuero y plano de Jaca (1076-1077), hacia el sur del camino jacobeo en Estella (1077-1084) y hacia el norte del mismo en Olorón, fundada en 1080, mediante el For d’Olorón, que se considera en Francia la primera Carta de municipalidad. La difusión del modelo hacia el sur fue más rápida, tanto por el pacificado camino de peregrinación y sus ramales, (Sangüesa, 1090; Navarrería de Pamplona, 1114; Puente la Reina, 1122; San Sebastián, 1180; Briviesca 1208) como por el Reino de Aragón en el avance meridional de su reconquista y repoblación, mediante fueros de la misma familia (entre otras: Huesca, 1100; Uncastillo, 1169; barrio de San Pablo de Zaragoza, 1210."

DE LA CIUDAD ORTOGONAL ARAGONESA A LA CUADRICULAR HISPANOAMERICANA COMO PROCESO DE INNOVACIÓN-DIFUSIÓN, CONDICIONADO POR LA UTOPÍA (enlace: http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-106.htm)

 

Vicente Bielza de Ory
Catedrático de Geografía Humana. Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, Universidad de Zaragoza . (Scripta Nova REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98. Vol VI, nº 106, 15 de enero de 2002)

 

 

 

 

 

El barrio más grande de Zaragoza

"Afirma Ignacio de Asso en su Historia de la Economía Política de Aragón -citando a Mosen Diego De Espés- que ya en el siglo XVI la población zaragozana que se aglutinaba en torno a la parroquia de San Pablo, superaba ligeramente la mitad de los habitantes del caput regni, lo que da idea del peso específico que los parroquianos del "Gancho" tenían en el cómputo total de los ciudadanos de Zaragoza".

José A. Armillas. Catedrático de Historia. "La parroquia de San Pablo y el Motín del Pan de 1766" Revista El Gancho, enero de 2005. Página 3

 

 

 

 

 

 

Barrio fortaleza

San Pablo tiene algo de fortaleza. Algunos nombres de sus calles provienen de héroes y heroínas de la guerra de la Independencia, que resistieron ante el ejército napoleónico hasta la extenuación. Los asedios franceses sumieron a la ciudad en una crisis en todos los sentidos. La población quedó diezmada. Se destruyeron edificios y se perdieron documentos y obras de arte de incalculable valor. La Asociación Cultural los Sitios de Zaragoza (web) intenta conservar la memoria de esta gesta que llevó el nombre de la ciudad a todo el mundo a costa de dejarla en ruinas.

En las huelgas revolucionarias de 1934 el núcleo del barrio de San Pablo se convirtió de nuevo en una fortaleza: los guardias no consiguieron entrar en este laberinto porque les disparaban desde los tejados. Antes del alzamiento o sublevación que provocó la guerra civil de 1936 fueron casa por casa a detener a los que dos años antes habían convertido el Gancho en un reducto impenetrable. Desactivado este frente interior, Zaragoza siempre estuvo en las líneas de Franco.

En la página de mapas hay uno de 1808 en el que se aprecia que San Pablo era casi tan grande como el resto de la ciudad, aún muy ceñida a la muralla romana. Es difícil imaginar que justo antes de los asedios napoleónicos el Gancho era una zona dinámica y comercial, con los alrededores del Mercado Central llenos de fondas y hostales, entre ellos la Posada de Las Almas, que ha cumplido trescientos años. En San Pablo han nacido empresas que han prosperado: la primera tienda de Vajillas Enériz estuvo en Mosen Pedro Dosset; la primera tienda de Plácido Muñoz, que luego abriría Galerías Primero, estuvo en el Gancho. Ahora, una de cada cinco personas que circulan por este barrio llevan una bolsa con esa marca.

La segunda mitad del siglo del automóvil no le ha sentado muy bien al Gancho. El adjetivo inevitable es "degradado". "Un barrio degradado". Se ha aplicado a todo el Casco Histórico, pero a La Magdalena y a San Pablo -las parroquias del Gallo y el Gancho respectivamente- el adjetivo se les ha convertido en apellido. Desde el primer ayuntamiento democrático la ciudad ha ido haciendo un esfuerzo permanente -pero insuficiente- por restaurar estos barrios de trazado medieval en los que sólo se han ido quedando los que no podían aspirar a un piso con más comodidades.

Hay indicios esperanzadores de que se ha tocado fondo y empieza una lenta recuperación: la fatigosa tarea contra los solares abandonados va dando sus frutos; empresas privadas entran cada vez con más naturalidad a construir al Gancho; gente que había emigrado en los 80 a zonas más amables está volviendo al barrio de su infancia (el pintor Jorge Gay); los emigrantes reabren comercios que llevaban décadas cogiendo polvo; la reforma de Conde Aranda -perímetro de referencia del Gancho-, ha inyectado aliento y vitalidad; la Junta de Distrito del Casco Histórico se va a instalar en la calle San Pablo, donde ya está hace años la Sociedad Municipal de Rehabilitación Urbana de Zaragoza; el plan para hacer una gran plaza y un centro cívico comercial entre Las Armas y Casta Álvarez ha dado pasos de gigante...

A principios del siglo XXI San Pablo sigue teniendo algo de fortaleza inexpugnable. No es muy común internarse por las calles estrechas en las que los vecinos siguen sentándose a la fresca. Parroquianos de siempre ignoran que tienen una mezquita dos calles más allá, y que esa mezquita congrega en sus ceremonias ordinarias a más fieles que la iglesia de siglos. Todavía no hay un banco o caja que se haya atrevido a abrir una sucursal en el corazón de San Pablo (en esa misma calle se podía ver hasta hace poco la huella de un Banco Hispano: las oficinas van punteando la periferia. Los estancos, que también huyeron, no han vuelto. Y los supermercados no traspasan el cerco -en gran parte sicológico- que blinda la parroquia del Gancho. De todas estas cosas y de muchas más va dando cuenta desde 1908 el boletín anual El Gancho, que sólo se puede comprar en la parroquia.

San Pablo tiene dos ámbitos diferentes: el medieval, con calles muy estrechas, y todos los cables al aire, y la zona moderna, que tiene calles anchas bien alineadas y comercios, y que ya no se diferencia del resto de la ciudad excepto en que hace de colchón o de frontera con la primera. Todo forma parte del Gancho, que junto a graves deficiencias tiene el suficiente atractivo como para que la ciudad, al igual que pretende recuperar sus ríos, recupere también este barrio que encierra parte de su historia.

 

 

 

 

 

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